«Pensar despacio» frente a los sesgos cognitivos

Nuestro pensamiento está muy influenciado por múltiples sesgos y saber identificarlos es otro método eficaz para ayudarnos a tener un pensamiento más crítico y escéptico.

Los sesgos cognitivos son errores sistemáticos del pensamiento que alteran como procesamos la información y pueden conducir a que tomemos decisiones irracionales. El concepto de sesgo cognitivo fue desarrollado en la década de 1970 por los psicólogos Amos Tversky y Daniel Kahneman que posteriormente integrarían en sus trabajos de psicología y economía, por los que Kahneman recibió el Premio Nobel de Economía en 2002 (Tversky había muerto seis años antes).

A diferencia de las falacias (post), los heurísticos (en este caso sería el término correcto para ser riguroso con las definiciones de sesgos y heurísticos) forman parte del pensamiento humano, probablemente como consecuencia de adaptaciones evolutivas para la toma de decisiones eficaces cuando la información es escasa y se requieren decisiones rápidas. Lo que fue y es beneficioso en muchas situaciones. Estos heurísticos nos pueden conducir a errores habituales o sesgos. Este tema es tratado ampliamente en el recomendable libro de Kahneman «Pensar rápido, pensar despacio«.

La lista de sesgos es amplísima e infografías como el «Cognitive Bias Codex» recogen casi ¡200! Su clasificación también es compleja, ya que las definiciones se pueden solapar, así como los factores que condicionan los sesgos: sociales, memoria, toma de decisiones, creencias, necesidad de actuar rápido, etc. A modo de ejemplo, en la imagen adjunta se definen 12 sesgos cognitivos bastante comunes.

Debido a esta gran diversidad de sesgos íntimamente relacionados con funciones cognitivas que forman parte del ser humano, es imposible e ineficaz intentar identificar qué sesgos cognitivos están actuando en cada acción o pensamiento que realizamos en nuestro día a día. Sin embargo, todos tenemos que afrontar ocasionalmente decisiones importantes que deberían regirse por información fiable y criterios racionales, ya que nuestra percepción subjetiva sobre un tema puede ser muy distinta al conocimiento objetivo. Además, si los sesgos cognitivos son predominantes en ciertas condiciones sociales y culturales (crisis económicas, desinformación masiva, etc.), pueden fomentar el auge de pseudociencias (post), movimientos negacionistas (post), o prejuicios sociales que son perjudiciales para toda la sociedad.

Para evitar las consecuencias indeseables de esas decisiones irresponsables condicionadas por los sesgos cognitivos, debemos observar toda la información posible (post), contrastar su fiabilidad (post) y valorarla de forma lógica y metódica (post). Tenemos que «pensar despacio».

Sesgos cognitivos
Post actualizado el 24 de Julio de 2022

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