Uno de los grandes interrogantes de la biología es conocer por qué es tan importante dormir y qué función tienen los sueños.

La necesidad de dormir se debate entre un proceso universal en todos los vertebrados o un comportamiento con similaridades pero muy variable: desde 20 h en los murciélagos a dormir la mitad del cerebro cada vez en los delfines, que en cualquier caso parece tener importancia evolutiva por diversas razones.

Aunque no se sepa su principical razón, entre las funciones conocidas del sueño están ayudar a la limpieza de desechos del cerebro, consolidar la información en la memoria o regenerar y reparar las células. Es además un proceso vital que si se altera gravemente puede dar lugar a síntomas similares a enfermedades psiquiátricas como esquizofrenia y en casos extremos la muerte. Sin embargo, no existe una explicación completa de la necesidad de dormir en lugar de descansar despierto, un estado menos vulnerable que dormirse.

El sueño sigue un ritmo circadiano de aprox. 24 h controlado internamente por el hipotálamo, pero que puede ser modulado por factores externos como la luz solar. En el ser humano se pueden distinguir dos fases diferentes del sueño que se repiten en ciclos de 90-120 min: la fase REM con rápidos movimientos oculares, y fase no REM que consta a su vez de 4 etapas.

El sueño REM sería la forma activa del sueño con un patrón de actividad cerebral (EEG) similar a cuando estamos despiertos y un ritmo cardíaco y de respiración más altos. En esta fase es cuando se tienen erecciones y se producen la mayoría de los sueños que podemos recordar.

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Cambios fisiológicos durante el sueño (Exploring the Brain, ed. 4ª).

En el siglo XX la interpretación de los sueños propuesta por Freud (y extendida por Jung con el inconsciente colectivo) tuvo mucha popularidad pero las actuales hipótesis biológicas descartan estas ideas (casi pseudocientíficas) y definen los sueños como el resultado del cerebro sintetizando e interpretando “como puede” las señales de circuitos neuronales que se activan en el sistema límbico (emociones) y en el hipocampo y la amígdala (memoria).

Otras hipótesis comparan la actividad de los sueños con la que sucede en momentos de creatividad mientras “soñamos despiertos”, pero ninguna considera que los sueños tengan ningún significado oculto, sino como el resultado de procesos cerebrales de un comportamiento evolutivo compartido por otras especies de mamíferos.

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