Vamos con un clásico actual y es que increíblemente se siguen leyendo cosas a favor de la homeopatía en internet a pesar de que sus principios contradicen conceptos básicos de la ciencia.

1. Ley de la semejanza o la causa de la enfermedad también puede curarla.
Idea que se le ocurrió a Samuel Hahnemann (el doctor que creó la homeopatía) al confundir los síntomas de ingerir el tratamiento de la malaria (corteza de quino) con la enfermedad. Posteriormente se supo que la quinina era la que mataba al parásito y no guardaba ninguna relación con él.

2. Diluciones seriadas y dinamización.
Basadas en un escala que también se inventó Hahnemann, la idea es que cuanto más se diluya, más efectivo. En cada dilución hay que agitarlo de determinada manera para que parezca algo mágico. Contando que muchas preparaciones homeopáticas utilizan diluciones de 30C, es decir, hacer 60 diluciones decimales (se coge 1 volumen y se diluye en 9 de agua de forma seriada durante ¡60 veces!), o también 10-60 (0, y otros 59 ceros) y que un mol de cualquier sustancia contiene siempre 6,023x 1023 (23 ceros) moléculas o átomos, se tendría que partir de una cantidad absurdamente enorme, 1037 moléculas o partículas (más que granos de arena en todas las playas del mundo), ¡para que al final pudiese quedar al menos una molécula en el bote o pastilla!

3. El agua tiene memoria, así que no es necesario que queden moléculas en lo que tomas.
Esto también es físicamente imposible ya que las moléculas de agua se unen mediante puentes de hidrógeno que se forman y rompen continuamente durando de media menos de un picosegundo ó 0,000000000001 segundos (1) por lo que cualquier “memoria” que hipotéticamente le imprimiese la sustancia desaparecería al instante.

homeopatia

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